jueves, 28 de febrero de 2008

Las cadenas de la sociedad

El nivel de estres y preocupacion de la sociedad actual ha llegado a limites dañinos para la salud de cada uno y de aquellos que le rodean. Es cierto que nos hemos "acostumbrado" a llevar sobre nuestros hombro una cantidad de tareas y preocupaciones que creemos necesario para vivir.

Mi pregunta es: ¿Realmente vivimos? Llenamos cada minuto de nuestra vida cuotidiana con deberes para no perder ni uno solo de ellos. Al igual que las "chicas pascual", estudiamos, trabajamos, salimos, comemos, dormimos, etc en dias que rozan el limite de las 24h. Es aqui donde muchos piensan: Yo me divierto y "vivo" cada momento de ocio que tengo o tengo mucho tiempo libre.

Si esta leyendo estas lineas, es possible. Pero a mi entender, esta invirtiendo tiempo en nueva tarea: leer lo que ha escrito este idiota. Y razon no le falta.

Para aquellos que disponen de tanto tiempo libre o simplemente por tener una nueva tarea, os propongo un ejercicio muy simple: decir la verdad. Es una tarea de sencilla ejecucion pero de dificultad extrema.

Lei, hace ya algun tiempo, en un libro de Jorge Bucay, que el unico motivo por el que las personas mienten es el miedo. Cuando mentimos es porque hemos evaluado el precio de decir la verdad y tememos el precio a pagar por decirla. La mayoria de casos es el "castigo" que nos aplicaria la persona a la que mentimos.

Aunque parezca "mentira", el decir la verdad sin miedo a las represalias puede liberarte de cargas que antes pensabas que no existian. Las malas costumbres son dificiles de olvidar, pero el dia a dia hace que sea cada vez mas facil.

Asi que ahi dejo el reto. Aquellos que lo intenten les deseo lo mejor y paciencia. Los que no se atrevan, les deseo fuerza para cargar con la pesada "mentira".

Un adicto a la verdad


P.D. Las piadosas tampoco valen.

5 comentarios:

Jorge dijo...

Un post muy interesante. La verdad es que hay que pararse de vez en cuando, con eso de "que paren el mundo que me quiero bajar!"


Saludos

M dijo...

Tienes razón, pero te has parado a pensar que hay personas a las que les gusta que les mientas??

Llevo un tiempo con esa propuesta de decir la verdad pero la gente se enfada cuando eres sincero.

Sin ir mas lejos un dia una amiga me invito a salir, no me apetecia y se lo dije así. No lo entendió, me preguntó 3 ó 4 veces porqué no me apetecía hasta que le mentí y le dije que me encontraba mal. Entonces se quedó tranquila y dejó de insistir.

La verdad es que estamos tan acostumbrados a que nos mientan q cuando nos dicen la verdad nos asustamos y enfadamos.

McArco dijo...

No dejo de darte la razon en que algunos se enfurecen al conocer la verdad pero no por ello debe ocultarse.

Es muy dificil empezar diciendo la verdad siempre, ya lo he advertido, pero si tus amigos se dan cuenta de que no les mentiras nunca confiaran en ti y no tendran la necesidad de mentirte a ti tampoco.

La libertad de cada uno acaba donde empieza la del otro y por ello cada uno deberia ser libre de pensar o decidir lo que quiera siempre y cuando no limite la accion de la otra persona.

Espero de verdad que sigais intentandolo y veais las verdaderas ventajas que obtienes al decir siempre la verdad

Hectópolis dijo...

Bueno, ya me quedo en este bló, qué bueno. Yo también soy adicto a la Verdad, siempre y cuando esté unido a la Justicia, como MAAT, y eso es lo difícil. Al decir que NO quiere salir al ser invitado, no estás diciendo una mentira si tu excusa es que no te sientes bien; no sentirse bien no es sólo estar malo físicamente, a veces estamos malos psíquicamente, y eso ya es estar malo, es ya NO querer compartir un momento que debe de ser armonioso. AUNQUE, la VERDAD, si tenemos amigos y son AMIGOS de verdad deberán de estar con uno, aunque sea en Silencio; a veces el Silencio es una Prueba de Fuego para saber qué AMIGO se es; el Silencio a veces es una interconexión entre personas que al final, se han comprendido en ese Silencio.

Muy bueno, en serio, pero sí, hay que ser de Verdad, verdaderos y Justos.

Un saludo

Hectópolis

M dijo...

La verdad tiene dos sabores: uno dulce, para el que la dice, y otro amargo, para el que la oye.